Soberanía Alimentaria

Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas es una publicación de información, debate y reflexión de todo aquello que sabemos que condiciona la vida rural, la agricultura y la alimentación. Una revista de pensamiento crítico que quiere ayudar a imaginar y construir nuevas realidades sociales y económicas.

Han preparado esta declaración con varios objetivos. En primer lugar, ampliar y profundizar en el debate rural, agrario y alimentario para explicitar la raíz del problema: el sistema capitalista. Por otro lado, es necesario dimensionar la cantidad de colectivos y personas que compartimos esto. Ante la confusión, la apropiación de términos y las falsas soluciones, es importante dejar claro qué fundamentos políticos son inamovibles. Les mueve el convencimiento de que esta declaración impulsará nuevas iniciativas de articulación hacia un nuevo sistema alimentario.

Soberanía alimentaria

Declaración

«Quienes suscribimos esta declaración nos consideramos ciudadanía informada, consciente, crítica y comprometida, vinculada de diversas maneras con la ruralidad y la alimentación.

Nos preocupa la situación actual y mirar hacia delante en un contexto de incertidumbre ante un modelo alimentario con cada vez menos gente en el campo y totalmente dependiente de insumos externos y energías limitadas. Diseñado con parámetros de acumulación de beneficio y no para ofrecer alimentos saludables a toda la población ni para mantener nuestro mundo rural vivo.

También nos preocupa el debate sesgado que existe y, por ello, nos parece obligatorio aportar elementos que son centrales para conseguir lo que cualquier sociedad anhela: preservar el entorno del que formamos parte y garantizar una vida digna para todos los seres vivos que lo habitamos.

DENUNCIAN QUE:

  Las políticas neoliberales son responsables de la situación del sector primario. El abandono de granjas y fincas ha desestructurado las economías locales y el tejido social rural. Gran parte de las personas agricultoras y ganaderas que mantienen su actividad lo hacen de acuerdo con un modelo que les permite muy poca autonomía y capacidad de decisión.

  Este sistema alimentario capitalista genera violencia sobre las personas. Sus empresas se aprovechan de la población vulnerabilizada para emplearla en condiciones precarias, como vemos en invernaderos o mataderos; la banca engrosa sus beneficios con el creciente endeudamiento de la agricultura y la ganadería familiar. Las políticas comerciales permiten que las grandes superficies paguen por debajo de los costes de producción a granjas y fincas de pequeña escala.

  Como otros sistemas de producción contemporáneos, el sistema alimentario está fundamentado en el dominio y sometimiento de la naturaleza. La producción industrial de carne es un ejemplo por el maltrato animal y los impactos que provoca en nuestro medio rural, pero también por toda su cadena productiva, basada en el abuso de combustibles fósiles. Y en el expolio y acaparamiento de tierras en el sur global destinadas a la producción de cereales para el pienso.

  Este dominio y esta explotación se ejercen a escala global sin tener en cuenta los límites de los recursos y materiales existentes. Proyectando un crecimiento lineal que, en un planeta delimitado y finito, es ficticio. Ya lo estamos viendo  cuando la escasez de materias primas hace que suban los precios de los fertilizantes y, por tanto, de los alimentos. En la pérdida de la fertilidad de la tierra a fuerza de explotarla año tras año con cultivos de producción intensiva o en la contaminación y el agotamiento de acuíferos en muchas de las zonas de cultivos para exportación.

  Mantener estas dinámicas genera sufrimiento en territorios periféricos, las llamadas zonas de sacrificio, consecuencia de condiciones de vida precarias, desplazamientos de población y migraciones. Ruptura de redes comunitarias y pérdida de identidad y de saberes arraigados a la tierra.

Población rural

  Esto no solo sucede en países del sur, también en nuestros pueblos. Los procesos de pérdida de población rural tienen que ver con el sistema económico y alimentario, y es fundamental tenerlo presente cuando trabajemos para frenarlos. No es aceptable la repoblación a cualquier precio, se trata de cuidar el territorio respetando su identidad y su memoria, conscientes de que en los pueblos residen muchas claves.

  La mayoría de  las propuestas de gobiernos y de administración frente a la emergencia climática en el ámbito alimentario no suponen cambios sustanciales y solo son formas encubiertas de perpetuar privilegios bajo la etiqueta de «sostenible». Dejemos de idealizar las soluciones tecnológicas. No solo se trata de alimentos sanos que no contaminen, se trata de redistribuir la riqueza y de generar autonomía, comunidad y vidas dignas cuidando la tierra.

  A su vez, algunas organizaciones agrarias y sindicatos del sector parecen más preocupados por mantener sus estructuras que por velar por el porvenir de sus afiliados y afiliadas. Sorprende verlos junto a la patronal, insistiendo en las mismas dinámicas productivistas que han llevado al campo a la situación actual. Deberían exigir firmemente una transición en el marco de la agroecología que ofrezca seguridad al campesinado que persiste y al que está por llegar.

  Por último, el contexto actual, en parte producido por todo lo anterior, hace que proliferen movimientos de extrema derecha con tendencias ideológicas totalitarias que reivindican una idea de la ruralidad homogeneizante. Basada en actitudes como la intolerancia y el supremacismo, y que mantiene estereotipos dañinos y limitantes para el rural.

DECLARAN QUE:

Es ingente la cantidad de pruebas, estudios y testimonios de todo el sufrimiento que las sociedades capitalistas hemos provocado en las últimas décadas. Se han generado dinámicas que han llevado a que, hoy en día, decisiones que tienen consecuencias directas sobre nuestras vidas dependan más de una élite dominante y enriquecida que de la voluntad popular.

No es posible la convivencia de modelos productivos antagónicos. Es necesario un compromiso político decidido de los gobiernos y la administración pública que progresivamente haga de la agroecología el modelo hegemónico. Facilitando y acompañando la reconversión en los ámbitos productivos, normativos, formativos, de comercialización o de compra pública.

Manifestamos más que nunca nuestro convencimiento de que es posible y urgente construir un nuevo sistema alimentario basado en los fundamentos de la agroecología campesina, la soberanía alimentaria y la economía solidaria, cooperativa y feminista. En una sociedad que rechace el odio y acoja el diálogo y las diversidades.

De hecho, muchas de nosotras ya lo construimos a diario y seguiremos haciéndolo con o sin el apoyo de gobiernos y administraciones. Somos conscientes, no obstante, de todo lo que nos queda por deconstruir en lo personal y en lo colectivo, en nuestras propias mentalidades, fruto de la sociedad en la que nos hemos educado.

El rural sigue enfrentándose a diferentes amenazas, desde los megaproyectos energéticos o ganaderos hasta la gentrificación. Pero también a discursos que se arrogan su defensa con la intención de preservar privilegios individuales, excluyentes y corporativos.

Sabemos que formamos parte de una masa crítica global que constituye hoy en día una grieta de esperanza ante el desastre de la sociedad capitalista. El cambio de rumbo puede comenzar desde la alimentación, el sector primario y el mundo rural.»

¿Estás de acuerdo? Puedes firmar la declaración en su página web. Nosotras somos solo un pequeño grano de trigo dentro de un cambio de mentalidad y acción. ¿Y tu?

4 comentarios en “Soberanía Alimentaria”

  1. Buenas noches
    He visto y escuchado EcoMonegros en un programa de la tve y ahora he mirado vuestra güeb. Me ha encantado esta declaración de soberanía y sin dudas la suscribo.
    Solo una cosita
    -La gentrificación es el proceso de la evolución de las sociedades, es sus cambios en sus formas de vivienda, sus lugares de residencia y de producción, y sus formas y producciones. No es ni bueno ni malo.
    Quisiéramos, si, que esta evolución fuera a favor de la ecología, la igualdad entre las gentes, la humanización entendida como trato respetuoso y amable entere los humanos. Pero la gentrificación no es como queramos que sea sino como es
    Os mando un abrazo y mucho ánimo para seguir adelante
    Tengo pendiente un viaje por Aragón para conocerlo, y de paso vuestras producciones
    Salvador

    1. Buenas noches Salvador,

      Agradecidas de tus palabras, tienes mucha razón en lo de la gentrificación. Esta claro que la evolución de la especie humana en la tierra ha pasado por muchas fases. Y aunque nos de miedo, la tierra no nos necesita, pero nosotros a ella si. Cuando pases por Aragón no dudes en visitarnos, en las tiendas o en el obrador. Mándanos un mensaje antes y te recibiremos con los brazos abiertos.
      Un saludo
      Laura

  2. Gracias
    Mi madre está encantada con el pan integral con trigo Aragón 03 para mantener su regularidad.
    Y para mí, cada vez que tomo una tostada con queso, disfruto de ese momento.

    1. Buenos días Nacho,
      Nos alegra que tu madre y tu disfrutéis tanto de nuestros productos como lo hacemos nosotras. Es un placer tener clientes como vosotros.
      Un saludo y muchas gracias

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